El Volocopter se empezará a comercializar en 2018 por 250.000 euros. Volarlo sólo requerirá de una sencilla licencia, gracias a su fácil manejo. El invento, «made in Germany», ya ha obtenido prestigiosos premios.

El futuro está escrito en una sudadera blanca con capucha. El tipo que la lleva puesta se llama Alexander Zosel y en la grabación camina hacia una extraña aeronave, penetra en ella y la hace volar. Sobre su plexo solar puede leerse la palabra Volocopter. Alexander Zosel es fundador y CEO de la startup E-volo, que parece llamada a transformar radicalmente nuestra manera de desplazarnos en las ciudades. Si muchos nos preguntábamos cómo sería el salto del automóvil al vehículo volador, ya tenemos respuesta: el eslabón perdido era el dron.

La escena, que se remonta al pasado 6 de abril, tiene lugar en el aeródromo alemán de Bruchsal. En ella un helicóptero futurista con 18 rotores despega impulsado a golpe de joystick. «Con ligereza, haciendo prueba de una impresionante sensibilidad», masculla Zosel una vez en tierra. Y añade. «El Volocopter es capaz de responder de manera intuitiva a cada movimiento de una sola palanca. Si suelto eljoystick ahí arriba la nave se queda estable, mantiene su posición automáticamente».

En abril de 2010 Zosel y su socio Stephan Wolf pensaron que sería buena idea utilizar el diseño de los multicópteros -pequeños drones de juguete fáciles de pilotar por niños- en auténticas naves espaciales a gran escala. En octubre de 2011 realizaron el primer vuelo humano de la Historia a bordo de un multicóptero eléctrico: su prototipo inicial VC1. La proeza duró 90 segundos y se convirtió en un fenómeno en Youtube, con más de un millón de clicks en pocos días. En abril de 2012 la prestigiosa Fundación Charles Lindbergh les concedió el Premio a la Innovación por «su capacidad para hacer evolucionar radicalmente el transporte local».

El nieto del mítico aviador e ingeniero estadounidense predijo aquel día que aunque el proceso de desarrollo de esta aeronave iba a ser largo, «si su concepto innovador alcanza el mercado comercial, modificará por completo nuestra manera de movernos por todo el planeta». En diciembre de 2013, sólo un mes después de los tests realizados por su nuevo prototipo VC200, E-volo recurrió a la web decrowdfunding Seedmatch en busca de financiación alternativa. El resultado superó todas las expectativas: en sólo dos horas y 35 minutos se recaudaron los primeros 500.000 dólares para la causa.

Todo un récord a nivel europeo y un impulso para este grupo de ingenieros alemanes de Karlsruhe. «El primer coche se inventó aquí», recuerda orgulloso Alexander Zosel. «También la bicicleta. Hoy nosotros inventamos un nuevo tipo de transporte», reclama. El Volocopter es un vehículo aéreo personal de última generación. A pesar de su apariencia no se trata de un dron, ya que está tripulado, pero adopta su filosofía de hélices para echar a volar. Además, puede despegar y aterrizar de manera vertical sin necesidad de una pista habilitada, y elevarse hasta los 2.000 metros. Fabricado en fibra de carbono y con idénticas líneas de diseño que un automóvil de lujo, está impulsado por la energía de un pack de nueve baterías, no provoca emisiones y sus 18 rotores son silenciosos. Es una aeronave eléctrica capaz de alcanzar los 100 kilómetros por hora con una o dos personas a bordo y puede levantar hasta 450 kilos de peso. Aunque su vuelo inaugural del 6 de abril duró tan solo unos minutos, sus creadores aseguran que cuenta con 20 minutos de autonomía, cifra que muy pronto esperan triplicar.

CONTROL INFANTIL

La principal ventaja del Volocopter es su fácil manejo, que sus ingenieros califican de «infantil». «El uso de una única palanca limita significativamente la principal causa de accidentes fatales en los helicópteros: el error humano», explican. El joystick se encarga básicamente del control de despegue y aterrizaje (a través de un botón a la altura del dedo pulgar) y de la indicación de las direcciones de vuelo. Todas las operaciones complejas como la incidencia (ángulo formado entre la dirección del viento relativo y el eje longitudinal de la nave) las lleva a cabo el sistema electrónico a bordo.

BOTÓN DE EMERGENCIA

En caso de que se produzca una avería de alguno de sus componentes un botón de urgencia permite llevar a cabo un aterrizaje automático. Además, el número reducido de piezas mecánicas limita enormemente la necesidad de mantenimiento frente a otras aeronaves. En febrero de 2016 E-volo recibió un permiso de vuelo experimental de la Federación Alemana de ULM para su prototipo VC200. Hasta entonces sólo podía pilotarse a distancia, y así había sucedido un centenar de veces en los tres años precedentes al 6 de abril. Sin embargo, la producción en serie delVolocopter necesitará una nueva autorización. La compañía alemana trabaja actualmente en prototipos que puedan transportar a seis personas. También avanzan en un sistema híbrido que incluya un motor de combustión y un generador que se cargará con la batería a bordo. Y eso sin olvidar sus planes para mejorar el almacenaje y transporte del vehículo, con un mecanismo de plegado de la matriz de la hélice que reduzca significativamente el espacio que ocupa, unos 9 metros de envergadura.

El pasado mes de diciembre el Volocopter fue premiado en la conferencia del cambio climático de Naciones Unidas de París por su potencial para proporcionar transporte limpio -cero emisiones de dióxido de carbono- y energéticamente eficiente. También se valoró muy positivamente su tecnología silenciosa, que disminuye enormemente la contaminación sonora. Su comercialización podría iniciarse, según E-volo, en 2018, con expectativas de venta de varios cientos de aeronaves al año. El precio rondará los 250.000 euros incluyendo las baterías, y pilotarlo requerirá su propia licencia de vuelo específica. El investigador Alexander Zore, uno de los directores del proyecto, justifica esta cifra en su producción limitada. «Cuando sea a gran escala valoramos que pueda costar alrededor de 10.000 euros», dice.

En los próximos 18 meses otros dos o tres prototipos serán desarrollados para optimizar el modelo final, que para aumentar la seguridad también incluirá un paracaídas que en caso de impacto protegerá a los ocupantes. Según Alexander Zosel, el VC200 será también perfecto para vuelos comerciales y de carga, como taxi volador e incluso para realizar tareas agrícolas. Sus primeras reservas podrían iniciarse a finales de este año. A partir de entonces, sólo falta esperar que una regulación controle el tráfico y funcionamiento de estos nuevos aparatos en nuestros países. La tecnología está aquí. La última palabra la tienen los gobiernos.

Fuente: expansión.com